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DORMIR APURADA

Nunca había experimentado la sensación de dormir apurada hasta que tuve hijos. Ni siquiera sabía que era posible. Una puede bañarse apurada, cambiarse apurada, comer apurada; pero nadie jamás me contó que con hijos –con tres- dormir apurada era una enorme y cruel posibilidad. Ir al baño apurada también es otra alternativa certera pero esa es una charla para tener con amigas, una noche cualquiera. No sé por qué pero me imagino este encuentro una noche entre semana, haciendo abandono de hogar en el sentido saludable de la expresión, para ir al encuentro de aquellas amigas a las que podés confesarles tus miserias más miserables, como por ejemplo, que dormís apurada o vas al baño apurada. Nadie se asombra ni te juzga, la camaradería es tal que se genera una simbiosis profunda, de esas que lográs con amigas que también están en ese lugar, en el de vivir apurada, digo. En esa charla de mujeres algunas tienen rodete y otras no, pero todas tienen una copa de vino en la mano, como para ahogar l

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